Fenómenos extraños maravillososViernes, 14 de febrero de 2014

¡Buenos días!

Los que me conocen saben que tengo cierta tendencia a protagonizar fenómenos curiosos. Yo los denomino así, aunque una de mis amigas insiste en definirlos como “paranormales”. No estoy muy de acuerdo, la verdad, les aseguro que de momento no he escuchado psicofonías ni nada por el estilo aunque si admito que me he encontrado con algún que otro extraterrestre raruno. De cualquier forma, negar a estas alturas que me pasan cosas sorprendentes sería una estupidez, que narices… ¡una pena, diría yo! ¿Qué sería de mi sin estos episodios que me van vidilla y me ponen los ojos como platos? ¿Encajaría en una vida plana y aburrida? Creo que no. Lo que si me inquieta –para bien– es la causa de semejantes sucesos. Imagino que ser muy activa y curiosa te abre las puertas de acontecimientos a los que no tienes acceso si siempre haces lo mismo y vives en modo seta ON; te debates entre sota, caballo o rey; o si, simplemente, no cambias nunca tu recorrido por miedo a perderte. Aquí una servidora cambia de acera a diario, no porque sea chaquetera, sino porque me aburre la monotonía y entro en modo ostra ON. Y es así, cambiando de rumbo y dejándome llevar por mis impulsos como me encuentro, cada cierto tiempo y como quien no quiere la cosa, inmersa en una nueva historia. Entonces, suelto una gran carcajada y siento una culebrilla por el cuerpo y, al igual que cuando hago punto, comienzo a levitar. Y unos segundos después cargo energía para un decenio. Si, lo que oyen, para un decenio. La última recarga fue ayer, procedo a contársela pero les planteo primero una pregunta:

¿Es normal ir al endodrino y terminar con un sombrero de flores vintage subida en un montacargas de una nave de restauración? Normal no lo se, pero sucede, doy fe. Salí del médico, me subí en el coche y puse rumbo hacia la estación de Chamartín a recoger unos billetes de tren. Y cuando solo había recorrido 300 metros pegué un frenazo en la puerta de un gran edificio en el que me pareció ver muchos muebles preciosos y un cartel que decía “abrimos el primer domingo de mes”. Tengo que decir que en mi aparcamiento forzoso un agente de la ORA tuvo que correr para salvar su pie de un atropello. Una vez superado este pequeño incidente me dirigí a la entrada principal y pasé bajo el rótulo que decía “Con otra mirada”. En ese momento me vine arriba, me quité las gafas de sol para verlo mejor y entré nerviosita perdida. Seré tonta, una loca o lo que quieran, pero iba como si se me fuese la vida en ello. Salió a recibirme una señora muy amable y le expliqué que pasaba por allí, me había llamado la atención y quería saber si era un espacio privado o si, por el contrario, podía verlo. Me dijo que si, que tenía allí un taller de restauración y compraba y vendía muebles. También daba clases y alquilaba espacios a creadores. Y dicho esto, procedí a investigar el lugar. Levanté la vista y me topé con un gran sombrero de flores granate colgado en un perchero. Claro está, me lo puse iso facto y cuando me quise dar cuenta Mónica –así se llama la dueña– me dijo que me mandaba a ver la planta primera. Me acompañó hasta un montacargas, le dio al 1, y allí que me planté, sola en un sitio enorme visitando varias salas con muebles antiguos. Quince minutos más tarde, montacargas de nuevo y al B. Y más descubrimientos: espejos, sofás vintage, lámparas de cristal con siglos de historia, cuadros, mesas de cerezo… me volví loca, literal. Estuve casi una hora dando vueltas, mirando, remirando y por el camino me enamoré de varias piezas.

Aquí les dejo una pequeña muestra de mi visita y aprovecho para desearles un feliz San Valentin a unos, feliz San Solterín a otros y… ¡Feliz San Viernes para todos!

2 comentarios de «Fenómenos extraños maravillosos»

  • Divina Holly dice:

    Muchas gracias! Un saludo

  • Esto es ¡increíble! No he leído algo como esto desde hace mucho . Maravilloso encontrar a alguien con algunas ideas propias sobre este tema. Este blog es algo que se necesita en Internet , alguien con un poco de originalidad. Un trabajo útil para traer algo nuevo a Internet. Gracias de todos lo que te leemos.

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